Consejos prácticos

5 verdades incómodas sobre la separación con hijos

Una separación de pareja con hijos en común es un proceso complejo que despierta muchas dudas e incertidumbres. Hay momentos en los que sientes dudas, crees que los problemas se multiplican o te parece que estás al borde de la locura pero ¡tranquilidad! Todo pasa… 

Si bien es cierto que la experiencia es radicalmente distinta dependiendo del camino que escoja la pareja, de diálogo o conflicto, y del apoyo y acompañamiento profesional que reciban,  aquí te presentamos la verdad sobre la separación con hijos a través de 5 verdades incómodas que te harán sentir de nuevo de esta galaxia.

1. Los niños no “lo llevan fenomenal”.

Cuando una pareja empieza su proceso de separación y alguien pregunta ¿cómo lo llevan los niños? La respuesta más habitual es: “sorprendentemente bien” o “lo llevan fenomenal” pero mi experiencia me dice que no suele ser verdad. Aunque aparentemente no den muestras de su estado de ánimo, sobretodo en los primeros momentos, es una decisión que les afecta y de la que no han sido partícipes, pero que inevitablemente cambiará su vida como la conocen. No podemos restar importancia a eso. 

Puede que expresen sus emociones, con el paso de los meses,  a modo de rabietas incomprensibles, de problemas para conciliar el sueño, de necesidad insaciable de mimos, etc. Y en el peor de los casos puede que no hagan nada de eso, que no hablen del tema y que aparentemente todo les parezca bien. No es así. Probablemente han decidido no compartir lo que les preocupa contigo porque no quieren hacerte sentir mal. Nuestros hijos son así de maravillosos. 

Pero no te engañes, en el fondo no saben qué hacer con sus emociones. Te necesitan para gestionar lo que sienten. 

Tus hijos estarán bien, cuando se acostumbren a los cambios y sobretodo cuándo tú lo estés. Sé que ese momento puede tardar un poco en llegar, pero llegará. Si estás leyendo este blog es porque te estás planteando un proceso de separación responsable y consciente, que es la mejor decisión para lograr el bienestar de todos cuanto antes. Pero mientras tanto hay muchas cosas que puedes hacer.   

Tus hijos tienen sus propios deseos, miedos e incertidumbres, que debes tratar de despejar y comprender para que puedan adaptarse a la nueva realidad familiar lo antes posible. Respeta los tiempos de cada uno y los tuyos propios. No restes importancia a sus preocupaciones y mantén un canal de diálogo siempre abierto, aunque en ocasiones te cueste. 

Y si necesitas algunos consejos extra puedes leer más sobre “separación con hijos ¿cómo actuar?”.

2. Lo más probable es que uno, si no ambos, se vuelvan locos (al menos temporalmente).

El divorcio puede llevar a uno o ambos miembros de la pareja a una “locura transitoria” difícil de gestionar. Tanto por la presión de la toma de decisión como si la decisión la tomó tu pareja, son momentos de emociones intensas que ponen en en marcha un ciclo de incomprensión y de actitud defensiva.

En medio de toda esta agitación están los niños que necesitan padres presentes y estables.

No pierdas de vista que el bienestar de tu ex tiene un impacto directo en el de sus hijos. Eso significa tratar de templar los ánimos tomando conciencia de que es importante preservar una buena relación entre vosotros por vuestros hijos. Es esencial desplegar tus dotes de empatía y paciencia cuando os comuniquéis. Para lograrlo puede que te vaya bien leer “6 consejos para controlar el conflicto de pareja”.

3. Muchos problemas no desaparecen, y algunos que sí lo hicieron parece que se reemplazan por otros nuevos.

Lo que marca la diferencia entre una separación de pareja y una separación de pareja con hijos es que en la segunda la relación con tu ex no puede terminar, ni tan sólo interrumpirse por un tiempo para curar las heridas. Tienes que tratar con tu ex de forma regular, desde el primer momento. Y lo cierto es que las cosas que te molestan de tu ex todavía te molestarán. De hecho, en muchas ocasiones, al menos temporalmente, la mayoría de los ex se convierten en las peores versiones de sí mismos durante el divorcio o la separación. No te puede coger desprevenida. 

Además hay enormes cambios de paradigma cuando una familia se transforma, y ello conlleva que surjan nuevas incertidumbres: ¿Mantendrá tu ex los acuerdos? ¿Hay suficiente dinero para dos hogares? ¿Cómo se debe gestionar la aparición de nuevas parejas con los hijos? ¿Están los criterios educativos de casa de papá y mamá alineados? ¿Está uno de los padres, o sus familiares y amigos cercanos hablando mal del otro en presencia de los hijos? La lista de preguntas que se agolpan en tu cabeza pueden ser interminable. 

Incluso apuesto a que muchas de las respuestas que dabas a estas preguntas durante la relación de pareja fueron determinantes a la hora de decidir separaros.

Pues bien, la separación no es la panacea. De pronto no verás con claridad la realidad.

Puede tomar tiempo sentir que vale la pena el coste personal que conlleva la separación de pareja, pero créeme, quedarse como estábais no es una opción: “Vida no hay más que una, y es suficiente si sabes cómo vivirla”.

4. El divorcio te hace sentir que fracasaste.

Cuando te casaste creías en el compromiso para toda la vida, y ahora sientes que no estás cumpliendo con ese compromiso. No te estoy juzgando… Yo tampoco lo hice. Esto no quiere decir que no haya razones válidas para divorciarse. Los humanos cambiamos y también cometemos errores en ocasiones.  forma parte de la vida. La cuestión es saber aceptar esa condición humana; 

Este proceso en el que te encuentras NO es un fracaso, es una TRANSFORMACIÓN.

Un aprendizaje vital de aceptación de uno mismo, de empatía hacia el otro, de responsabilidad hacia los hijos. Una muestra de enorme valentía por escoger luchar por una vida mejor para tí y los tuyos. 

5. Esto no es un “Come, Reza, Ama”.

Ciertamente, la vida más espiritual puede ayudar, y mucho, a aliviar momentos de estrés durante la separación de pareja. Un viaje a un lugar exótico, en el que poder reflexionar y vivir experiencias diferentes, etc. nos hace bien en cualquier momento, pero no hagas una huída hacia delante. 

Tus hijos te necesitan presente y en plenas facultades. No es momento de iniciar un peregrinaje personal. Dedica a ellos  tu tiempo y tu energía. Eso sí, cuando estén con tu ex es el momento ideal para retomar tu afición por viajar, las salidas nocturnas con amigos, las clases de yoga, pilates, y todas esas actividades que un día aparcaste esperando el momento indicado, y que pensabas que no llegaría hasta que tus hijos fuesen a la universidad. Incluso una noche de sueño decente tendrán un efecto mucho más reparador en tí  que buscar escenarios de película. 

La rutina es estresante, la pa/maternidad es estresante, vivir y ser padre mientras te estás separando o divorciando es estrés al cuadrado. Tienes que procesar tu propio dolor e incertidumbre mientras manejas el de tus hijos. 

Pero también es cierto que hay oportunidades que nacen de todas las luchas. Y este cambio en tu vida es una oportunidad en muchos sentidos ¡aprovéchala! 

Después de llamar a las cosas por su nombre, de reconocer los puntos complejos del proceso de separación de pareja y poderlos compartir, tomemos energías renovadas para abrazar la oportunidad de cambio que la vida pone en tu camino. Sé que puedo ayudar a que vivas el proceso de separación de pareja de la mejor manera, ¿hablamos? Concierta una primera cita gratuita online o presencial en Barcelona.

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