Consejos prácticos

Como separarse sin sufrir: las 4 fases de la separación

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¿Cómo separarse sin sufrir? La pregunta del millón. Parece imposible, pero no lo es. Una separación de pareja provoca una montaña rusa de sentimientos: ira, frustración, decepción, miedo e incluso alivio. También momentos de profunda tristeza, y desesperanza. Pero conociendo las cuatro fases de la separación conseguirás transitar por ellas de forma consciente, y que la tristeza no se transforme en dolor.   

Durante el proceso de separación de pareja se pasa por cuatro fases, muy similares a las del duelo, según identificó la psicóloga suiza Verena Kast. Cada persona vive esas cuatro fases con distinto orden, duración e intensidad, pero separarse sin sufrir ¡es posible! Espero que identificarlas te ayude a pasar por ellas más rápidamente y gestionarlas lo mejor posible.

Si además se trata en tu caso concreto de una separación con hijos, aquí te dejo las 10 reglas de oro que te podrían servir.

Las 4 fases de separación de pareja y como superarlas sin sufrir

Para separarse sin sufrir debes conocer y gestionar adecuadamente las cuatro fases por las que pasa una persona durante el proceso de separación de pareja: la negación, el descontrol, la reorientación y la aceptación. 

Fase 1. Negación 

Sientes que tu pareja, la persona con la que habías proyectado tu futuro, se ha alejado, que ya no os conocéis, y parece que todo ha sucedido de repente. No puedes creerlo y no quieres creerlo. Te aferras a la idea de que no sea una decisión definitiva y todo haya sido un mal sueño. 

La pareja amada, la vida en común, los amigos comunes y los sueños futuros se van de un día para otro. Ahora crees que es imposible ser feliz de nuevo, pero te aseguro que en mis 19 años de ejercicio nunca he conocido a alguien que no haya superado una ruptura de pareja. 

¿Cómo puedes conseguirlo? Estos consejos pueden ayudar: 

Evita todo contacto innecesario con tu ex pareja en la primera fase de separación. Necesitas espacio para pensar con claridad, y centrarte en tí. 

No te tortures con los recuerdos más felices de vuestra relación: prohibido desempolvar álbumes de fotos, canciones, mensajes, etc. 

Admite tu estado emocional: Sabes que no estás en tu mejor momento, no te pidas más de lo que puedes dar ahora ¡Relax!

Rodéate de las personas que te quieren: Mantente en contacto con tus familiares y amigos, recupera amistades del pasado, comparte con ellos cómo te sientes y deja que te ayuden a superarlo. 

Construye: No pierdas tiempo analizando qué no ha funcionado entre vosotros, eso no te llevará a nada. Céntrate en aceptar la nueva situación y vívelo como la oportunidad de vivir la vida cómo tu quieras.

Prepárate para el cambio: Tu vida está dando un giro de 180º, prepárate entrenando un poco. Por ejemplo, reorganiza tu apartamento, cuelga cuadros, redecora alguna estancia, compra nueva ropa de cama o cojines, o cambia la organización del armario.

Fase 2. Caos emocional

Sientes que tus emociones se descontrolan, que has perdido el suelo bajo tus pies. Pasas de la tristeza, a la ira, incluso con estados de alivio, alegría, y esperanza como si nada. No estás enloqueciendo, es normal, pero también agotador.  

Esta fase suele ser la más larga del proceso de separación de pareja, pero porque nos estancamos en ella. Cuanto menos luches contra ello, más rápido pasará. Con estos consejos, la dejarás atrás muy pronto: 

Date permiso para sentir: No reprimas ninguno de tus sentimientos, Déjalos salir: Llora, grita, enfádate… Aunque sólo encuentres el tiempo y la paz para hacerlo una vez al día. No intentes luchar contra sentimientos como la tristeza, la ira o la desesperanza. Durante esta fase de separación, permite que se muestren todas tus emociones hacia tu ex pareja, aunque tu cabeza no entienda esta dicotomía. Eso sí, no los compartas ni con tu ex ni con tus hijos. Para eso están las madres, las mejores amigas y hasta los psicólogos. 

Escribe: A menudo sentimos la necesidad de decirle a nuestro ex muchas cosas, pero sé prudente porque en estas ocasiones las palabras no se las lleva el viento. Te recomiendo que le escribas una o más cartas, en las que expreses todos tus sentimientos y pensamientos, pero nunca las compartas. Te ayudará a ordenar pensamientos, a ponerle nombre a lo que sientes, y a comprender lo que está sucediendo. Sólo desde la comprensión se puede alcanzar la aceptación. 

Muévete: Hacer ejercicio al menos 30 minutos al día o dar largos paseos te ayudará a descansar mejor por la noche, a abrir el apetito, a interactuar con amistades, y a oxigenar cuerpo y mente. 

Quiérete: En estos momentos necesitas mucho amor PROPIO. Sé indulgente y gentil contigo misma. Mímate. 

Infórmate: Es normal que te plantees dudas que te hagan sentir miedo o incertidumbre sobre tus opciones de futuro después de la separación. Te aconsejo que busques respuestas pero con responsabilidad. Procura obtener información veraz (de una fuente profesional de confianza), suficiente (ni mucha ni poca) y contrastada (asegúrate de que la fuente, la actualidad de la información, etc.) . La información te acerca a la comprensión, que es la antesala de la aceptación. 

Aprende a pedir ayuda: Estás rodeada de personas que te quieren incondicionalmente y que están deseando ayudarte, pero en la mayoría de ocasiones no sabrán cómo. Sé clara y diles cómo pueden ayudarte. No tengas vergüenza por reconocer que necesitas compañía, un tupper de comida, o un canguro para dedicarte algo de tiempo. Tus seres queridos están deseando sentirse útil, y tú te liberarás de mucha presión. 

Fase 3. Reorientación

El estado anímico empieza a mejorar, sientes que te re-orientas en algunos pensamientos y hábitos, y poco a poco empiezas a adaptarte a la separación y a proyectar rutinas en tu nueva realidad.

En la tercera fase tienes la sensación de que retomas el control sobre tu vida y sientes que puedes hacer planes de futuro, aunque aún lo sientas incierto. Poco a poco la distancia con tu ex se hace más llevadera. Recuperas la energía para nuevas experiencias, conocer gente nueva, y encontrar de nuevo tu camino. 

Estos consejos te ayudarán en la tercera fase de separación: 

Re-conoce: Focalízate en las cosas buenas que han surgido de la separación, eso te dará la motivación que necesitas para centrarte en lo verdaderamente importante TÚ. Con la separación no sólo has perdido lo bueno e importante, sino también todo aquello que vivías de forma negativa de vuestra relación: conflictos, peleas, etc… Además sentirás que has crecido personalmente.

Reflexiona: Seguro que la separación te hace preguntarte ¿Qué es lo que realmente quiero? “¿Sabré estar sola? ¿Seré capaz de volver a compartir mi vida con alguien? Es el momento de hacer aquellas cosas que no sentías posibles con tu expareja. 

En todas las fases de la separación es difícil ver un significado en el conjunto. Los sentimientos del momento te superan.  Pero después de un cierto tiempo muchas personas se dan cuenta de que la separación o el divorcio tuvo sus cosas positivas. Éstas son algunas frases de personas a las que acompañé en el proceso de separación de pareja: 

  • “Sólo después de la separación me di cuenta de que me había rendido completamente en la relación.”
  • “Estar soltera de nuevo me dio la oportunidad de conocerme de nuevo y de crecer personalmente”. 
  • “Siento que tengo mayor control sobre mi vida. Estoy más tranquila y feliz.” 

Confía, tú también puedes llegar a sentirte así, pero date tiempo y sobretodo trata de vivir la separación de la manera más saludable posible. 

Fase 4. Aceptación: 

En la última fase aceptas la separación vuelves a sentir alegría, energía y confianza. Estás superando la ruptura, tienes un nuevo concepto de tí, y te estás adaptando a la situación con nuevos planes de vida, ilusiones, etc. ¿Cómo puedes aceptar la separación? Ese es el secreto para saber cómo separarse sin sufrir. En la última fase de la separación pueden ayudarte estas reflexiones: 

Perdona y perdónate: Si logras estar agradecida por el tiempo que pasásteis juntos y apreciar las muchas experiencias que han hecho tu vida más rica – ¡serás libre de nuevo! 

Prueba a repetir este mantra: “Te agradezco el tiempo y las experiencias que hemos vivido juntos, las cosas que me permitiste darte y las cosas que recibí de ti!” 

Comprende: Es fácil entender la conceptualización del término “aceptación”, otra cosa es llevarlo a la práctica…La aceptación es la base del bienestar, por tanto, es imprescindible trabajarla desde el principio. El concepto de aceptación es bastante complejo, requiere de introspección, flexibilidad, apertura de mente y estar dispuesto al cambio.

Importante: Aceptar NO es resignarse.

Aceptar es comprender que la realidad es la que es. Si niegas algo, no puedes transformarlo, porque no te haces consciente. Cuando aceptas, y dejas la queja a un lado, puedes transformar cualquier situación.

La resignación implica queja y cerrar la puerta al cambio. La aceptación requiere observación y comprensión de lo que ocurre. Lo que ocurre cuando lo aceptas, no tiene por qué gustarte. Entonces, ¿para qué? El aceptar te permite ponerte en marcha, al tratar de comprender, entiendes qué es lo que está ocurriendo en este momento, y estás en posición de generar recursos para adaptarte.

Adáptate: Por suerte, el ser humano es el ser vivo con mayor capacidad de adaptación al ambiente. Lo hace como requisito indispensable para la supervivencia, y de manera automática.

Pero, ¿cómo? Bueno, simplificando mucho, a través de dos procesos complementarios que son:

–   La ASIMILACIÓN

–   La ACOMODACIÓN

La ASIMILACIÓN es el proceso por el que los esquemas previos se imponen sobre los nuevos elementos, modificándolos para integrarlos. Eso implica modificar creencias para adaptarse al medio, según  las necesidades de cada uno.

Si te preguntasen ¿qué es para ti la familia? ¿Cómo definirías el término familia? Te iríais al concepto o esquema previamente aprendido: PAPÁ-MAMÁ-HIJOS. Pero esa estructura se está transformando. Debes integrar los nuevos elementos y modificar tus creencias para adaptarte a la evolución del concepto. Realmente una familia no la definen sus miembros sino la relación afectiva entre ellos, e independientemente incluso de la relación de consanguinidad ¿Alguna diría que una madre soltera y su hijo no son una familia? ¿O que una pareja que adopta a una niña no son una familia? No se te ocurriría ¿verdad? ¿Entonces por qué piensas que estáis “rompiendo” vuestra “familia? Seguiréis siendo madres y padres de vuestros hijos  así que seguís siendo una familia, aunque diferente.

Organízate: Parece el último paso, pero se requiere desde el principio, ¿Y ahora qué vamos a hacer? ¿Cómo va a ser nuestro día a día? Está claro que tiene que ser distinto, y no temáis por ello. Cuanto más distinto mejor, si lo miramos bien, porque para seguir como estábamos…Es hora de reflexionar sobre cómo hacer las cosas de manera diferente.

Recuerda, separarse sin sufrir es posible. Vivirás momentos de tristeza, incertidumbre, vértigo, pero no deben convertirse en sufrimiento. 

La identificación de estas cuatro fases, y tener claras las ideas que te pueden ayudar a transitar por cada una de ellas con serenidad y conciencia, harán para tí la experiencia de la separación de pareja mucho más llevadera. 

Además, elegir vivir este proceso desde el diálogo y el respeto mutuo es imprescindible para evitar el sufrimiento de toda la familia. Concierta una primera cita gratuita y te explico como lograrlo.

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